Volumen 1 | Episodio 3

Valora tu tiempo

Cuando Ona se emboba con un vídeo de una vaca mientras Zerus planta un bosque

¿Alguna vez te ha pasado que miras el móvil para solo un momento y cuando te quieres dar cuenta ha pasado una hora? El tiempo es traicionero. No lo ves pasar. Te cuento lo que le pasó a Ona cuando...

* * *

«La Vaca Tralalá», era el vídeo que aquella mañana le recomendaba a Ona su pantalla.

Llevada por la curiosidad, lo abrió. Era una vaca comiendo hierba que miraba a la cámara masticando, y justo cuando iba a tragar, el vídeo volvía a empezar.

A Ona le hizo mucha gracia.

—Zerus, mira qué vaca más graciosa —dijo riendo.

Zerus, que en aquel momento cavaba un hoyo en la arena, se asomó a verla.

—Sí, es mona. Bueno, yo sigo, Ona, que quiero plantar un árbol.

Y plantó la semilla y luego la regó. Mientras, Ona seguía mirando el vídeo.

La vaca masticaba.

Ona reía.

El vídeo empezaba otra vez.

¡Qué graciosa! Y otra vez de nuevo.

Al cabo de un rato, frente a Zerus, de la tierra brotó un tallo verde.

—¡Ona, mira! ¡Está saliendo! —le gritó a su amiga.

—Qué guay —respondió Ona, sin apartar la vista de su pantalla—. Espera, no me lo puedo creer, que ahora parece que va a estornudar.

Pero la vaca no estornudaba, ¿verdad? Solo masticaba y masticaba y volvía a empezar.

El tiempo pasó. Y aquel tallo se convirtió en arbusto. Zerus lo podaba con cuidado mientras Ona seguía en el mismo sitio, enganchada a su pantalla.

El arbusto creció y se convirtió en un árbol. Y a su alrededor empezaron a brotar más árboles y más árboles. Y Zerus cantaba mientras trabajaba, feliz.

Se subió a la rama más alta que pudo y desde allí disfrutó de su jardín que empezaba a parecer un bosque. Y allá, a lo lejos, seguía Ona, con la cara iluminada por el brillo de su pantalla.

—¡Ona! ¡Tienes que ver esto!

Ona levantó la vista.

—¿Qué pasa? Estaba a punto de… —y casi se cae de espaldas. Donde antes había tierra vacía, ¡ahora se alzaba un bosque entero!

Miró su pantalla. La vaca seguía masticando. Llevaba horas viendo el mismo bucle. Horas en las que no había hecho nada, mientras Zerus había creado algo maravilloso.

—¿Te gusta, Ona?

—Es… increíble —susurró ella—. ¿Todo esto… ha crecido mientras yo…?

—Sí, mientras tú veías la vaca, una y otra vez.

Lo que aprendiste…

Mientras Ona estaba hipnotizada por un vídeo que no terminaba nunca, el tiempo pasaba improductivo para ella. Y mientras tanto Zerus creaba algo increíble: ¡un bosque entero! El tiempo es uno de los tesoros más valiosos que tenemos. Puedes usarlo para aprender, para crear, para jugar. O puedes dejar que se te escape.

No se trata de no ver vídeos. Se trata de ser consciente de cuánto tiempo le dedicas.

¿Alguna vez te ha pasado como a Ona, que has empezado a ver un vídeo y has perdido la noción del tiempo? ¿Qué cosas te gusta hacer que te hacen sentir que aprovechas bien el tiempo?

* * *

Tu tiempo es un tesoro. Elige bien en qué te lo gastas.