Episodios para crecer en un mundo digital
Volumen 1 | Episodio 4
Sé amable
Cuando Ona construye un juguete nuevo pero cuando lo enciende no funciona
Has trabajado mucho en algo. Lo has hecho con cuidado. Y cuando lo terminas... no funciona. Es frustrante, ¿verdad? A veces, lo único que necesitas es que alguien te eche una mano.Fíjate en lo que le pasó a Ona cuando...

—¡Terminado! —anunció Ona finalmente, orgullosa de sí misma.
Llevaba días construyendo un castillo y por fin había atornillado la última pieza.
Pero en el Mundo Binario, las cosas no siempre se quedan del tamaño que esperas, ya que aquel castillo, que ella pensaba que era de juguete, comenzó a crecer.
Primero era del tamaño de una caja.
Luego, de una nevera.
Después, tan grande como un armario.
Y siguió creciendo y creciendo hasta que fue tan grande como una casa.
Ona se quedó con la boca abierta. Aquello era tan alucinante que los robots del vecindario salieron corriendo a verlo. ¡Un castillo gigante! Y formaron una cola larguísima. Todos querían probarlo.
—Ona, déjame entrar —pidió el primer robot.
—No —respondió ella—. Primero voy yo y solo yo.
—¿Y yo tampoco?

Pero Ona quería entrar la primera. El castillo era suyo.
—Porfa, ¿puedo entrar un ratito, y salgo enseguida?
—No. No. Y no.
Ona se acercó entonces a la puerta de entrada y apretó el botón de encendido. Pero, para su sorpresa, allí no pasó nada. Las puertas no se abrían, las torres no giraban y las luces no se encendían.
Ona arrugó la frente. Revisó los cables y tornillos, pero el castillo seguía sin funcionar. ¿Por qué no funcionaba?

Los robots y Ona estaban decepcionados y entonces escucharon como Zerus se acercaba con aire misterioso, con algo sobre sus espaldas.
—Tengo una teoría, Ona… —dijo—. ¿Y si resulta que se te olvidó ponerle una pila?
Ona abrió la boca para decir: ¡era eso!

Entre los dos colocaron la pila en su sitio y… ¡el castillo despertó! Las luces se encendieron, las puertas se abrieron y las torres empezaron a girar.

Lo que aprendiste…
Ona tenía un problema. Su castillo no funcionaba y se sentía fatal. Pero entonces llegó Zerus y le ofreció su ayuda. Ser amable es eso. Es darte cuenta de que alguien necesita tu ayuda y ofrecérsela.
Cuando actuamos así, no solo somos capaces de arreglar castillos rotos, sino que también hacemos que los demás se sientan mejor.
¿Recuerdas alguna vez que alguien te ayudó cuando tenías un problema? ¿Y alguna vez que tú ayudaste a alguien? ¿Cómo te sentiste después?
