Libro 1 | Episodio 5

Trabaja en equipo

Cuando Zerus y Ona construyen un robot de abrazos y se dan cuenta de que le falta lo más importante

¿Alguna vez has hecho algo tú solo y te ha quedado bien? Pero luego lo has haces con alguien… ¿y os queda mucho mejor? Cuando trabajas en equipo, cada uno aporta algo distinto. Y al final, lo que creáis juntos es mucho más especial. Zerus y Ona lo descubrieron así…

Zerus y Ona — Trabaja en equipo

Zerus y Ona estaban construyendo un robot. Pero no era un robot cualquiera. Era un robot muy especial. Un robot que sabía dar abrazos.

Martillo. Llave inglesa. Y tornillos preparados…

—Ona, ¡el brazo izquierdo está listo! —gritó Zerus.

—¡También el derecho, Zerus! —respondió Ona.

Habían estado trabajando toda la mañana. Zerus ponía los tornillos,Ona ajustaba las piezas, Zerus sostenía el brazo, Ona lo atornillaba…

¡Uno, dos, tres! Como un equipo.

Y ahora tocaba lo más importante: diseñar el algoritmo. Tenían que escribir las instrucciones para que el robot supiera, de verdad, abrazar. Sacaron papel y lápiz…

—Paso 1, abrir los brazos en cruz —dijo Ona.

—Paso 2, inclinarse 15 grados hacia delante —continuo Zerus.

—¿Y paso 3? ¡Cerrar los brazos! —exclamaron a la vez

Ona anotaba las instrucciones, una a una, y se las pasaba al robot. Las luces de sus antenas empezaron a parpadear.

—¡Tarea completada, Zerus! —dijo Ona, orgullosa—. ¿Construimos otro robot?

—¡Espera, Ona! —dijo Zerus—. Creo que a nuestro algoritmo le falta un paso…

—¿Qué le falta? —preguntó Ona, extrañada…

—Es algo muy especial. Se lo he visto hacer a las abuelas —continuó Zerus—. Ellas, cuando abrazan, siempre aprietan. Si no aprietas, no es un abrazo de verdad.

Ona se quedó pensando. Zerus tenía razón. Habían puesto su atención tanto en los pasos técnicos que se les había olvidado lo más importante, la emoción…

—¡Robot, paso 4, apretar con un veinte por ciento de suavidad! —exclamó Ona mientras mandaba la instrucción.

El robot parpadeó otra vez. Y las luces brillaron aún más fuerte que antes. Zerus se acercó a probar el robot. Como un espejo, los dos abrieron los brazos. Se inclinaron 15 grados hacia delante. Los cerraron y apretaron.

—Ahora sí, Ona. ¡Ahora sí que nuestro robot sabe dar abrazos!

Zerus y Ona — Trabaja en equipo

Lo que aprendiste…

Zerus y Ona construyeron el robot juntos, trabajando en equipo. Cada uno aportaba algo especial. Pero se dieron cuenta de algo importante: el robot sabía los pasos técnicos del abrazo, pero le faltaba la emoción. Le faltaba apretar con suavidad.

Cuando trabajamos en equipo, hacemos las cosas mejor. Y cuando añadimos emoción a lo que hacemos, lo hacemos especial.

En el mundo digital también: trabaja en equipo y no olvides añadir emoción a tus mensajes, creaciones y proyectos.

¿Recuerdas alguna vez que hiciste algo con alguien y quedó mejor que si lo hubieras hecho solo? ¿Qué aportas tú cuando trabajas en equipo? ¿Y qué aportan tus amigos?

Y recuerda…

Zerus y Ona — Trabaja en equipo