Ciudadanía Digital Consciente
Libro 2 | Episodio 8
Pide ayuda
Cuando Zerus y Ona juegan con sus torres de cubos y empieza a rodearles un ejército de virus
A veces pedir ayuda es difícil. Puede que pienses que deberías saberlo todo tú solo, o que si pides ayuda, van a pensar que eres pequeño. Pero todos necesitamos ayuda de vez en cuando. Incluso los mayores. Mira cómo lo aprendieron aquel día Zerus y Ona…

Era una tarde tranquila en el Mundo Binario. Zerus estaba construyendo su torre de cubos. Ponía un cubo, luego otro, con mucho cuidado.
Ona, al otro lado, construía su propia torre. También con mucho cuidado…
Estaban tan concentrados que no se dieron cuenta de que algo extraño se asomaba por una esquina: una criatura puntiaguda y con ojos saltones. ¡Un virus! Luego, en otra esquina, apareció otro. Zerus y Ona seguían con sus torres, ajenos a todo.
—¡Cuidado, Zerus! ¡Se va a caer!
—¡No, no! ¡Aguanta!
Pero de repente, ya no eran dos virus. Eran diez, cien, mil… Se movían por los bordes, acercándose poco a poco, como bichitos curiosos. Las torres empezaron a tambalearse.
—¿Qué pasa? —preguntó Zerus.
De repente, ¡CRASH! Se vinieron abajo. Y fue entonces cuando Zerus y Ona levantaron la vista… Cientos de virus flotaban a su alrededor. Algunos más cerca y otros más lejos, formando un círculo alrededor de ellos.
—Ona… ¿qué es esto? —susurró Zerus.
—No lo sé… —respondió Ona, confundida.
Se miraron, sin saber qué hacer. De repente, aparecieron dos robots y caminaron hasta ponerse a su lado… Uno junto a Zerus. Y el otro junto a Ona.
—Parece que estáis en un aprieto —dijo uno de ellos—. Os vamos a contar un secreto: cuando en el mundo digital algo os parezca raro, os asuste o no sepáis qué hacer… ¡siempre podéis pedir ayuda a un adulto!
Los dos robots se giraron, ahora mirándote a ti, y te guiñan un ojo…
—Es un buen truco, ¿verdad? Aquí en el Mundo Binario no tenemos adultos, pero tú sí los tienes…
¡No te olvides de que existen!

Lo que aprendiste…
Internet es un lugar gigante, como el Mundo Binario. A veces, mientras juegas o aprendes, puedes encontrar cosas que no entiendes. Mensajes extraños, imágenes que te asustan o “virus” que te hacen sentir incómodo. Cuando eso pase, lo más importante que puedes hacer es lo que dijeron los robots: pedir ayuda a un adulto de confianza.
Un adulto puede ser tu mamá, tu papá, tus abuelos, o un profesor. Ellos saben qué hacer. Te ayudarán a salir de esa situación y se asegurarán de que estés a salvo.
No tienes que resolverlo solo. Pedir ayuda no es de débiles, ¡es de valientes! Es lo más inteligente que puedes hacer.
¿Alguna vez has visto algo en internet que te hizo sentir raro o incómodo? ¿Se lo contaste a alguien? ¿Quiénes son los adultos de confianza a los que puedes pedir ayuda?
Y recuerda…
